DETRÁS DE CÁMARAS


SAN BASILIO DE PALENQUE, CRÓNICA DE UNA GRABACIÓN:

Eduardo García Marín, nuevo miembro de Hay-Doc, llega desde España para aportar con su talento. Así nos cuenta su última experiencia con el equipo.

 

paisaje copia

Era poco, muy poco lo que sabía sobre San Basilio de Palenque antes de bajar de aquel autobús con todos los equipos de grabación en una carretera en mitad de la nada y subirme en una moto que atravesaría un paisaje verde intenso hasta llevarme al primer pueblo libre de América.

La sensación fue intensa desde el momento de llegar, de todos los lugares en que he estado dentro y fuera de Colombia, nunca me había sentido tan extranjero.

Miradas de curiosidad, los “picó” (equipos gigantes de sonido en mitad de la calle) atronaban a un volumen tan alto que solo era superado por el asfixiante calor, y mi primera impresión del lugar que por fortuna era errónea fué:

“No va a ser fácil”.

Esa primera noche efectivamente no fue sencillo salir con la cámara a cazar historias y nos acostamos con un atisbo de duda sobre lo que nos podría deparar el siguiente amanecer.

Bien temprano comenzábamos a conocer posibles personajes, eran interesantes, si, pero nos dejaban la sensación de que aquellas historias ya habían sido contadas.

Hasta que conocimos al colectivo audiovisual de Palenque Kucha Suto y su romántico proyecto que yo denominaría “banco de memoria”… y desde ese momento comenzó a surgir la magia.

Una de las más intensas lluvias que he visto en mi vida nos sorprendió bajo un pequeño techo justo en el centro de Palenque, regalándome algunos de los más bellos planos que nunca había grabado, la felicidad de aquella comunidad bajo la lluvia era contagiosa.

Todos los niños salieron a jugar bajo el aguacero mientras las mujeres sacaban ollas y cubos para recoger tanta agua como fuera posible, los hombres disfrutaban de improvisadas duchas bajo los desagües de los tejados…, y ahí estaba yo con la fortuna de inmortalizar tanta vida.

Al poco de escampar llegó Daniel, camarógrafo y cómplice, trayendo con él uno de esos atardeceres que te agarran la retina y ahí se quedan para siempre.

Y con esta luz de fondo nos sentamos en la entrada de una casa y conocimos gracias a Jhon, Juan y Rodolfo los orígenes de Palenque y la increíble historia de su fundador Benko Biohó.

Edu en palenqueEn ese momento ni el calor, ni el ruido ni mi sentimiento de extranjero pudieron superar la sensación de que era un privilegiado por estar en ese momento en aquel lugar que tan intactas conserva su lengua, cultura y tradiciones, un pedazo de África en medio de Colombia, un pueblo fundado por esclavos que consiguió su independencia casi doscientos años antes que el resto de América.

Y así, de la mano del colectivo Kucha Suto las historias se fueron dando una tras otra reflejadas en el prisma de los propios habitantes de Palenque, esa era la visión que buscábamos…, las mejores historias se cuentan desde dentro.

Tan marcados nos dejó San Basilio de Palenque que nuestro regreso a Cartagena de Indias nos parecía irreal, como pasear por un decorado donde poco o nada era tan intenso como los últimos días que habíamos pasado, y es que sin duda hay personas y lugares que dejan huella en uno.

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